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CONVOCACION VOCACIONAL

Entonces oí la voz del Señor, que decía:
“¿A quién voy a enviar?
¿Quién será nuestro mensajero?”
Yo respondí:
“Aquí estoy yo, envíame a mí.”
Is 6,8.


Amados hermanos y hermanas en Cristo

El Señor Jesucristo es el mismo ayer, hoy y siempre (Hb 13,8). El sigue llamando a hombres y mujeres, jóvenes y adultos, solteros y casados, a seguirle para trasformarlos en “pescadores de hombres”: Jesús les dijo: —Síganme, y yo los haré pescadores de hombres (Mt 4,18). Hoy más que nunca el mundo necesita experimentar el amor y la misericordia del Dios Padre de Nuestro Señor Jesucristo. Los instrumentos de su presencia, son todos aquellos y aquellas que en una comunión intima con El, se dejan trasformar por el fuego del Espíritu Santo. Estos son los “enviados” para incendiar e iluminar con la luz de Cristo Resucitado.
Si en lo profundo de tu ser te sientes llamado, llamada, a ser instrumento del amor de Dios para la humanidad… si la situación actual de confusión y destrucción del mundo te preocupa y quieres ser parte de la solución… Jesús de Nazaret te esta llamando a formar parte del numero de sus discípulos. Solo podrás ser feliz si respondiendo al llamado del Señor, te entregas por completo al servicio de tus hermanos los hombres, especialmente los más “pequeños”.
En la Iglesia Comunión Misionera Anglicana, cada bautizado tiene un lugar para desarrollar los dones y el ministerio al que el Señor lo ha llamado. Todos aquellos y aquellas que, después de un discernimiento en el Espíritu, descubren que son llamados al MINISTERIO ORDENADO, en el DIACONADO o en el PRESBITERADO, pueden solicitar entrar como CANDIDATOS, en un PROCESO DE FORMACION.
Después Jesús subió a un cerro, y llamó a los que le pareció bien. Una vez reunidos, eligió de entre ellos a doce, para que lo acompañaran y para mandarlos a anunciar el mensaje. A estos les dio el nombre de apóstoles, y les dio autoridad para expulsar a los demonios. Mc 3,13-15.

Requisito indispensable es amar a Jesucristo por encima de cualquier otra realidad, amar a los que ama Jesús y que son sus predilectos: los pobres.
Todos aquellos y aquellas que en algún momento se sintieron llamados, a la vida religiosa, consagrada o al ministerio sacerdotal o pastoral, dentro de alguna denominación cristiana, pero que por alguna razón no están realizando su ideal… les ofrecemos la oportunidad de retomar el camino, viviendo en la libertad de los hijos he hijas de Dios, su vocación. Quizás se necesite pasar por un proceso de SANIDAD INTERIOR Y LIBERACION, de manera que nuestro corazón este disponible a realizar la VOLUNTAD DE DIOS. Ser sanados y liberados de la amargura, el resentimiento, la frustración, el odio, los deseos de venganza, el sentirnos traicionados, engañados… dejar que Jesús ponga su amor sanador en nuestras heridas y recuperar la esperanza, el amor, el deseo de ser felices, sin olvidar que todo pasa por el perdón a todos las personas o instituciones que nos dañaron. Para Dios nada es imposible y tú puedes realizarte en tu vocación si así lo deseas.
En la Iglesia Episcopal Misionera, los ministros pueden ser solteros o casados, hombres o mujeres, como en la Iglesia primera lo importante es que estén llenos del Espíritu Santo para servir a sus hermanos. La actitud de sierva de Maria, la madre del Señor, o del apóstol Pablo y de tantos hombres y mujeres que en la historia de la Iglesia de Cristo, nos debe animar a entregarnos al servicio del Señor en el mundo de hoy.
Les invito en el Nombre del Señor Jesucristo a responder con generosidad.

4El Señor se dirigió a mí, y me dijo:
5 “Antes de darte la vida, ya te había yo escogido;
antes de que nacieras, ya te había yo apartado;
te había destinado a ser profeta de las naciones.”
6 Yo contesté:
“¡Ay, Señor! ¡Yo soy muy joven y no sé hablar!”
7 Pero el Señor me dijo:
“No digas que eres muy joven.
Tú irás a donde yo te mande,
y dirás lo que yo te ordene.
8 No tengas miedo de nadie,
pues yo estaré contigo para protegerte.
Yo, el Señor, doy mi palabra.”
9Entonces el Señor extendió la mano, me tocó los labios y me dijo:
10 “Yo pongo mis palabras en tus labios.
Hoy te doy plena autoridad
sobre reinos y naciones,
para arrancar y derribar,
para destruir y demoler,
y también para construir y plantar.”
Jr 1,4-10.

+Gabriel Orellana
Obispo Misionero
bishop_gabriel_sv@yahoo.com

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